OSENSEI MORIHEI UESHIBA
El fundador del
Aikido, llamado por sus
alumnos Osensei (Gran Maestro), nació en
Tanabe,
Japón en 1883. Era de estatura
pequeña, marcado por algunas enfermedades, sin embargo su cuerpo ocultaba
una gran fuerza de espíritu.
Participó como soldado
en la Guerra Ruso-Japonesa, volviendo a su patria para convertirse en colono
en la región de Hokkaido, al extremo norte del archipiélago, viviendo en
condiciones de gran dureza y trabajando la tierra, lo que mejoró su estado
físico e incrementó su fuerza.
Hombre de una
profunda espiritualidad y experto en varias artes marciales, fue entrenado
principalmente
por Sokaku Takeda en Daito-ryu Aiki-Jujutsu, de quien toma el apego al Budo,
el camino de las artes de combate tradicionales japonesas, y mas tarde
complementa sus conocimientos con Oguchi Onisaburo en la religión Omoto-kyo,
con sus ideas de no-violencia y paz universal, encontrando el verdadero
sentido del Budo: el fin de todo combate.
Comienza a tener sus propios discípulos, primero
en Aiki-Jutsu, y luego
trasladándose a Tokyo, la capital,
Osensei comienza a desarrollar sus
técnicas de lo que tomaría forma gradualmente como
Aikido, fundando su
propia
escuela.
Pero el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y la progresiva escalada
bélica afectaron profundamente al Fundador, por lo que decide retirarse a
Iwama, donde construyó su dojo y un santuario de Aiki, dedicándose a la
agricultura y la oración. Al finalizar los horrores de la guerra, y luego de
levantarse la prohibición norteamericana sobre las artes marciales gracias a
sus ideas de no violencia, el Aikido comenzó
a hacerse conocido en todo Japón, con un creciente número de seguidores. Su
hijo Kisshomaru organizó la escuela
y terminó de dar forma al sueño de su padre,
y fueron sus discípulos directos quienes lo difundieron en todo el mundo,
siendo enviados por el Fundador a establecerse en lugares como EEUU y
Francia entre otros. Estos últimos son hoy en día los
maestros más importantes del
Aikido, como Yamada Yoshimitsu, Tamura Nobuyoshi, Tohei Koichi o el
fallecido Morihiro Saito.
Ueshiba fallece
el 26 de Abril de
1969 y casi hasta sus últimos días
continuó dando
demostraciones e impartiendo sus enseñanzas.
En palabras de uno de sus discípulos directos, Saotome Mitsugi: "Su técnica
marcial era, sin duda, un verdadero milagro. Esta facultad no era un don
celestial sino el resultado de toda una vida consagrada a la búsqueda de la
verdad, al bien de la sociedad."